Los reyes católicos , hartos de que sus consejeros y criados husmeasen en los asuntos secretos de la monarquía, crearon un código para la codificación de sus archivos privados.
Consistía en convertir cada una de las palabras en números romanos por ejemplo , una simple preposición como "en" equivalía a: DCCCCLXVIIII. Debido a la gran dificultad del código dejaron de usarlo al poco tiempo por pereza.
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